lunes, 25 de julio de 2011
¿Sinceridad?
¿Y si pareciera que por fuera todo está bien, que todo está superado? Como si se tratara de una barrera inquebrantable para los demás, para que todos crean que no hay nada de qué hablar, que todo ha finalizado y vuelves a sonreír. Es más, tú mismo te repites que estás bien, que no necesitas nada más, que no hay nada que superar porque está ya más que superado. ¿Qué ocurre cuando no eres franco contigo y lo único que haces es mentirte? ¿Qué pasa cuando queriendo te aferras a algo invisible sabiendo que no te hace ningún bien? Sé la respuesta. Ocurre que un día, cuando sin querer vuelves a encontrarte con un recuerdo, la muralla comienza a ser bombardeada y te encuentras a ti mismo dentro de ella, frágil e incapaz de reaccionar. ¿Por qué? Porque ahora mismo ese ''estoy bien'' no resulta convincente ni para el personaje más incrédulo. No eres capaz de decir ni una sola palabra que te reconforte, solamente te queda desahogarte como puedas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario