lunes, 25 de julio de 2011
¿Sinceridad?
¿Y si pareciera que por fuera todo está bien, que todo está superado? Como si se tratara de una barrera inquebrantable para los demás, para que todos crean que no hay nada de qué hablar, que todo ha finalizado y vuelves a sonreír. Es más, tú mismo te repites que estás bien, que no necesitas nada más, que no hay nada que superar porque está ya más que superado. ¿Qué ocurre cuando no eres franco contigo y lo único que haces es mentirte? ¿Qué pasa cuando queriendo te aferras a algo invisible sabiendo que no te hace ningún bien? Sé la respuesta. Ocurre que un día, cuando sin querer vuelves a encontrarte con un recuerdo, la muralla comienza a ser bombardeada y te encuentras a ti mismo dentro de ella, frágil e incapaz de reaccionar. ¿Por qué? Porque ahora mismo ese ''estoy bien'' no resulta convincente ni para el personaje más incrédulo. No eres capaz de decir ni una sola palabra que te reconforte, solamente te queda desahogarte como puedas.
sábado, 23 de julio de 2011
Ciudad Esmeralda
Érase una vez, en un precioso país habitado por raras criaturas y gobernado por cuatro brujas con tendencia a la rosa de los vientos, apareció volando en una casa una joven muchacha y su perro. ¿Su deseo? Volver con su familia. Sin embargo eso no era tan fácil, debía encontrar al Gran y Terrible Mago de Oz, el cual gobernaba la Ciudad Esmeralda. Comenzó su viaje y encontró a tres curiosos personajillos de los cuales se hizo amiga. Un espantapájaros en busca de cerebro, un leñador de hojalata deseoso de corazón y un león al que le faltaba valentía. Juntos, y guiados por la suerte, llegaron a la preciosa ciudad verde donde el Mago de Oz los ayudaría. Tras conocerlo se descubrió su secreto. ¿Gran Mago de Oz? Mentira. Viejo farsante engañabobos prometedor de cosas imposibles. Pero como lo prometido es deuda tuvo que cumplirlo. Viejo farsante le llamaban, yo no pienso igual. Les hizo creer que les había concedido sus deseos, cierto es, pero igual el problema era de ellos, ¿no creéis? Ya que ese es un gran problema, o al menos mío: necesito muchas veces ese empujón para atreverme a hacer cosas, lo reconozco. Llamadlo falta de impulsividad o como queráis, pero a mí también me pasa como al león: no tengo la valentía necesaria para ciertas cosas, o eso me parece. Porque la moraleja del Mago de Oz no es otra que, si de verdad lo deseas, puedes llegar a conseguir lo que quieras, sólo necesitas creer en ti mismo. Otra cosa es saber qué es lo que quieres, vale, pero a partir de ahora, y tras este gran cuento infantil, prometo (o al menos hacer el intento de intentar) luchar por lo que quiera siempre y cuando vaya conmigo, es decir, sin traicionar a nada, a nadie y, lo más importante, sin traicionarme a mí mismo.
-¿No puedes darme sesos? -preguntó el Espantapájaros.
-No necesitas sesos. Estás aprendiendo algo cada día. Un bebé tiene sesos, pero no sabe mucho. La experiencia es la única fuente de conocimientos y cuanto más permanezcas sobre la tierra, tanta más experiencia tendrás sin duda.
[...]
-Pero, ¿y qué pasa con mi valentía? -preguntó con inquietud el León.
-Tú tienes mucha valentía, estoy seguro -respondió Oz-. Todo lo que necesitas es tener confianza en ti mismo. No hay un ser vivo que no se asuste ante el peligro. La verdadera valentía está en hacer frente al peligro cuando se tiene miedo, y ese tipo de valor tú lo tienes en cantidad.
[...]
-¿Y qué hay de mi corazón? -preguntó el Leñador de Hojalata.
- Vaya, en cuanto a eso -respondió Oz-, creo que cometes un error al querer un corazón. Hace desgraciada a la mayoría de las personas. ¡Si supieras cuán afortunado eres por no tener corazón!
- Eso debe ser cuestión de opiniones -dijo el Leñador de Hojalata-. Por mi parte, soportaré toda la infelicidad sin una queja, si quieres darme corazón.
-¿No puedes darme sesos? -preguntó el Espantapájaros.
-No necesitas sesos. Estás aprendiendo algo cada día. Un bebé tiene sesos, pero no sabe mucho. La experiencia es la única fuente de conocimientos y cuanto más permanezcas sobre la tierra, tanta más experiencia tendrás sin duda.
[...]
-Pero, ¿y qué pasa con mi valentía? -preguntó con inquietud el León.
-Tú tienes mucha valentía, estoy seguro -respondió Oz-. Todo lo que necesitas es tener confianza en ti mismo. No hay un ser vivo que no se asuste ante el peligro. La verdadera valentía está en hacer frente al peligro cuando se tiene miedo, y ese tipo de valor tú lo tienes en cantidad.
[...]
-¿Y qué hay de mi corazón? -preguntó el Leñador de Hojalata.
- Eso debe ser cuestión de opiniones -dijo el Leñador de Hojalata-. Por mi parte, soportaré toda la infelicidad sin una queja, si quieres darme corazón.
jueves, 21 de julio de 2011
Romeo y Julieta
ROMEO. [a Julieta, tomándola de la mano]. Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario -pecado de amor es éste-, mis labios, peregrinos ruborizados, están dispuestos a hacer penitencia por este áspero toque con un tierno beso.
JULIETA. Buen peregrino, haces mucho agravio a tu mano, que muestra en esto una apropiada devoción; pues hasta los santos tienen manos que tocan las manos de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el santo beso de los palmeros.
ROMEO. ¿No tienen labios los santos, y también los piadosos palmeros?
JULIETA. Sí, peregrino; labios que deben usar en la oración.
ROMEO. Ah, entonces, amada santa, que hagan los labios igual que las manos, te ruegan que lo concedas, para que la fe no se vuelva desesperación.
JULIETA. Los santos no se mueven, aunque concedan lo que se ruega.
ROMEO. Entonces no te muevas, mientras yo recibo el efecto de mi plegaria. Así quedan limpios de pecado mis labios, por los tuyos. [La besa].
JULIETA. Entonces mis labios tienen el pecado que han tomado.
ROMEO. ¿Pecado de mis labios? ¡Oh invasión dulcemente reprochada! Devuélveme mi pecado. [La vuelve a besar].
¡Quiero estudiar a Shakespeare!
JULIETA. Buen peregrino, haces mucho agravio a tu mano, que muestra en esto una apropiada devoción; pues hasta los santos tienen manos que tocan las manos de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el santo beso de los palmeros.
ROMEO. ¿No tienen labios los santos, y también los piadosos palmeros?
JULIETA. Sí, peregrino; labios que deben usar en la oración.
ROMEO. Ah, entonces, amada santa, que hagan los labios igual que las manos, te ruegan que lo concedas, para que la fe no se vuelva desesperación.
JULIETA. Los santos no se mueven, aunque concedan lo que se ruega.
ROMEO. Entonces no te muevas, mientras yo recibo el efecto de mi plegaria. Así quedan limpios de pecado mis labios, por los tuyos. [La besa].
JULIETA. Entonces mis labios tienen el pecado que han tomado.
ROMEO. ¿Pecado de mis labios? ¡Oh invasión dulcemente reprochada! Devuélveme mi pecado. [La vuelve a besar].¡Quiero estudiar a Shakespeare!
miércoles, 13 de julio de 2011
Renovado
Cambio las nubes por solazo, el frío por calor, la ropa de invierno por la de verano, las gaviotas por palomas, la playa por la piscina y la gente borde por buena gente.
Nueve días y sus respectivas noches en un precioso lugar, tanto por las montañas como por el mar. Señores y señoras, lo hago ya público: tengo la intención de comprarme una casa en mitad del campo cántabro y dejar la comunicación por el pastoreo, los perros por las cabras y teñirme con un poco más de ese verde naturaleza.Y es que he vuelto (aparte de con unos kilitos de más) enamorado de esa tierra, pero no de su gente... Poco más y llegan al nivel italiano.
Se acabó eso de asomarse a la ventana y ver el mar con sus olas, aquí como mucho veo las hojas del árbol que tengo en frente. Pero oye, nada como estar en casa. Además, las echo de menos.
Por cierto, el viaje me ha servido justo para todo lo que quería. Vuelvo con más ganas que nunca de disfrutar del verano.
Nueve días y sus respectivas noches en un precioso lugar, tanto por las montañas como por el mar. Señores y señoras, lo hago ya público: tengo la intención de comprarme una casa en mitad del campo cántabro y dejar la comunicación por el pastoreo, los perros por las cabras y teñirme con un poco más de ese verde naturaleza.Y es que he vuelto (aparte de con unos kilitos de más) enamorado de esa tierra, pero no de su gente... Poco más y llegan al nivel italiano.
Se acabó eso de asomarse a la ventana y ver el mar con sus olas, aquí como mucho veo las hojas del árbol que tengo en frente. Pero oye, nada como estar en casa. Además, las echo de menos.
Por cierto, el viaje me ha servido justo para todo lo que quería. Vuelvo con más ganas que nunca de disfrutar del verano.
¡Monto mi veraneitor!
domingo, 3 de julio de 2011
Próxima estación
Me he dado cuenta de que una de mis aficiones favoritas, todavía no sé si para bien o para mal, es recordar. Tú puedes recordar buenos momentos, momentos como fiestas ochomasuneras, churros a las 6 de la mañana en año nuevo, confidencias que unen más y más, te quieros verdaderos... Pero también puedes recordar malos momentos, momentos que, lo siento, pero me voy a guardar para mí y no voy a hacer públicos. El problema yo creo que está cuando se mezclan todos los recuerdos, ya sean agradables o desagradables, y forman una conspiración en tu cabeza para hundirte. Sí, una de esas que te hacen no parar de pensar durante días con claridad. A lo que iba, recordando durante estos últimos días (y como se ha visto en anteriores actos de esta, mi pequeña obra) me he dado cuenta de que ya sea tanto académica como personalmente ha sido un año lo que viene siendo jodido.
Estoy a cerca de 9 horas para partir rumbo a una ciudad imposible de recordar para mis queridas ochoncias, a un destino que iba a ser acompañado pero bueno, ya vendrán destinos sí o sí con esa compañía especial, y ahora mismo lo único que quiero es dejar fuera de la maleta ciertos recuerdos y solamente llevarme los que alegran de verdad. Yo no sé cómo volveré de allí, pero espero tener todo mucho más claro porque sabía que era indeciso con las cosas, pero hasta el punto de delirar de esta manera no.
Ayer seguí el consejo de una preciosa rubia y la verdad es que me ayudó muchísimo, hasta tal punto de darme cuenta de cómo ha cambiado todo y cómo no me reconozco ni a mi mismo en lo que buscaba. Y eso me ha aclarado bastante, así que ahora sólo queda pasar unas muy buenas vacaciones, volver renovado, que me lo merezco por la panzá a estudiar que me he pegado este año, y con fuerzas para pasar lo que queda de verano y el último curso.
Eso sí, no voy a poder evitar echar muchísimo de menos a esas chicas que se han pasado todo un año haciéndome sonreír. Siete chicas a las que quiero inimaginablemente y una octava a la que como que ADORO pero sin el como. Sí, eres tú. A ti especialmente te voy a miss you a lot of (para que practiques) y voy a recordarte cada minuto de esos días que voy a pasar allí.
Y como si de un lunes de 240 horas se tratara, este blog baja el telón.
Ayer seguí el consejo de una preciosa rubia y la verdad es que me ayudó muchísimo, hasta tal punto de darme cuenta de cómo ha cambiado todo y cómo no me reconozco ni a mi mismo en lo que buscaba. Y eso me ha aclarado bastante, así que ahora sólo queda pasar unas muy buenas vacaciones, volver renovado, que me lo merezco por la panzá a estudiar que me he pegado este año, y con fuerzas para pasar lo que queda de verano y el último curso.
Eso sí, no voy a poder evitar echar muchísimo de menos a esas chicas que se han pasado todo un año haciéndome sonreír. Siete chicas a las que quiero inimaginablemente y una octava a la que como que ADORO pero sin el como. Sí, eres tú. A ti especialmente te voy a miss you a lot of (para que practiques) y voy a recordarte cada minuto de esos días que voy a pasar allí.
Y como si de un lunes de 240 horas se tratara, este blog baja el telón.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

