Intentarlo y volverlo a intentar. Parece difícil cuando tras caerte varias veces vuelves a tropezar, pero oye, ¿quién te dice que la vez siguiente no será la definitiva? Vale la pena darte más oportunidades a ti mismo siempre y cuando decidas levantarte todas las veces que hagan falta. De todo se aprende y seguro que cada vez un rayito de luz más se cuela dentro de ti. Recuerda que nada dura para siempre, ni los problemas. ¿No crees que todo finalizará por fin algún día? Claro que sí, solamente hace falta mucha fuerza de voluntad para soltarlos y ganas de sonreír y ser feliz. El resto de condiciones ponlas tú. Decide cuál es la mejor forma de enfrentarte a tus problemas y ponerles fin.
Y recuerda lo que decía aquel maravilloso grupo: Caer está permitido, levantarse es una obligación.

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