sábado, 17 de septiembre de 2011

Atado

Pasa el tiempo y todo sigue igual. Parece que has ido avanzando en el camino pero no, todo lo contrario, cada paso que das resulta ser un paso hacia atrás con el que vuelves a lo de antes, a esa realidad que te dañaba y creías tener medio superada. ¿Cuánto se tarda en desechar lo que no te ayuda y quedarte sólo con el lado bueno? Pero no parece tan fácil eso de ir eliminando lo que no te interesa en la vida. Todo cobra una cierta importancia y quién sabe si al borrarla eliminarás la estabilidad que has creado y por la que tanto has luchado. Esa estabilidad que has prometido guardar hasta el fin de los tiempos.
Luego está la parte por la cual intentas beneficiarte y en cambio tú mismo te apuñalas por la espalda, un arma de doble filo que lo llaman, pero no puedes dejar de hacerlo, ya que es la única manera de tirar adelante. Únicamente te queda continuar con tu camino ya formado y esperar encontrar pronto el fin o, si no, esperar a que otro sentimiento más poderoso nuble el que te oprime y puedas liberarte.
Intenta disfrutar de todo lo que te rodea y no dejar que aquello que te hace daño te haga cambiar. Sigue siendo la persona que te encanta ser y por la que has luchado siempre. Plántale buena cara y sonríe al problema por mucho que te cueste sacar la cara a relucir pero, ¿no será mejor afrontar el lado malo con una sonrisa? Todo se suaviza y se hace más fácil luchar contra esos sentimientos, contra ti mismo.
Al fin y al cabo ya estuviste una vez sin sentir eso, ¿no existen las segundas oportunidades?



Propósitos del nuevo curso: terminar con mis dilemas emocionales de una vez por todas y seguir siendo el Eric Sánchez Duarte que sabe separar los problemas y no involucrarlos en su vida como estudiante. ¿Conseguiré alguno de los dos propósitos?

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