sábado, 11 de junio de 2011

10.06.09 ''Una libra de carne''

Parece que fue ayer cuando 23 chavales de 14-15 años salían con toda la ilusión del mundo al escenario para representar una obra por primera vez en su vida. Una obra que les costó un año de esfuerzo, pero de un esfuerzo que valió la pena, ya sea por los momentos vividos, la unión que se estableció en el grupo (dícese que se dice que jamás de los jamases hubo un grupo tan unido como aquél en la historia de ese variopinto instituto) o únicamente la experiencia de actuar frente a un público que todavía hoy cuando se acuerda te recuerda lo mucho que le gustó.

Y pensar que todo esto surgió por una odiada profesora de francés que me hizo aborrecer el idioma. ¿Pero sabes qué? Todo pasa por algo (o eso he querido siempre pensar) y si no hubiera sido por esa mujer yo no habría tenido el valor nunca de elegir esa asignatura y me habría perdido algo que ahora en mi vida considero esencial. Le debo mucho realmente a esa profesora.

Dos años han pasado, y en ese tiempo he llegado a pisar un escenario para escenificar a otra persona cuatro veces. Cierto es que unas con más acierto que otras, unos papeles con más facilidad que otros, pero siempre con esos nervios en el estómago que te hacen sentir una sensación indescriptible de amor-odio hacia ese momento.

De un amor hacia el teatro...


``Mi conciencia me dejará escapar de este mafioso, ella echándose al cuello de mi corazón me dice muy prudentemente: tú, tú eres hijo de un hombre honrado, o bueno... de una mujer honrada, porque mi padre... mi padre tenía ciertos dejos, cierta inclinación, tenía una especie de... Bueno, mi conciencia dice: Lanzarote no te muevas y muévete dice el diablo, usa las piernas y echa a correr, escápate. Si me dejara guiar por el demonio me quedaría con este mafioso que, Dios me perdone, es una especie de diablo.'' - Lanzarote




 Bienvenidos a Escenificando a Eric, la función va a comenzar.
(Se abre el telón)

1 comentario: